Una “no-receta” salvacenas y una salsa mágica

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Algo que no puede faltar en mi cocina es un horno (una Vitamix tampoco, todo sea dicho). Ya desde pequeña apuntaba maneras cuando mi hermano y yo decidimos preparar una comida imaginaria fantástica en nuestro horno REAL que acabó con varias sartenes chamuscadas y con mi madre al borde de un ataque de nervios; pero esa es una historia para otro momento.

Mi obsesión por cocinar al horno (comida real) nació cuando me hice vegana y descubrí a Deliciously Ella, que es también muy fan de este electrodoméstico. Por aquel entonces, estaba todavía recuperándome de la moda de comer verduras al vapor; que no sé tú, pero yo la única forma de comer verduras al vapor era ahogándolas en aceite de oliva, sal y bien de pimienta.

Por fortuna, pronto descubrí que si en lugar de poner las verduras encima de agua hirviendo las metía en el horno, no es que estuviesen más ricas, es que estaban deliciosas. Experiencia religiosa. Tengo la teoría de que si de pequeños nos hubiesen dado verduras al horno, les habríamos tenido mucho más cariño.

¿Que por qué te cuento todo esto? Pues porque hoy te traigo una “no-receta” bien sencilla que se hace en el horno —lo de no-receta es porque no sé hasta qué punto se puede considerar receta a poner cosas en un bandeja y esperar—. Se denomine como se denomine, es tan LO MÁS que se ha convertido en mi receta salvacenas y la tomo 2-3 noches a la semana. Si piensas que soy una exagerada te comento:

  • Solo “mancha” una bandeja de horno. Mancha entre comillas, porque si usas papel de horno/ silicona, con un lavadín rápido queda apañado.
  • Se puede preparar con antelación y dejar lista en tuppers para el resto de la semana.
  • Se hace bastante rápido y al horno (hola, no hay que prestarle atención).
  • Es perfecta para utilizar esas verduras que te han ido sobrando durante la semana y tienes aburridas en el frigorífico.

Otra cosa buena de esta “receta” es que (casi) puedes usar los ingredientes que te den la gana. Me refiero a que se divide en dos bloques principales: verduras y legumbres; dentro de estos bloques elige lo que más te guste/convenga. Yo aquí te dejo mis ejemplos favoritos.

Ingredientes para 4 raciones generosas – pongo las medidas en tazas porque es más fácil que andar pesando.

Verduras:

  • 1 cebolla.
  • 10 dientes de ajo picados (sí, me gusta el ajo).
  • Unas 8 tazas de las verduras que más te apetezcan cortadas tamaño “puedes comer los trozos de dosen dos”. Mis prefes: coles de bruselas (si son muy grandes mejor cortarlas a la mitad), calabacín, coliflor, brócoli, boniato, pimiento, tomates cherry o col. Suelo mezclar 3.
  • Especias al gusto. Yo últimamente tiro mucho de curry, comino, cúrcuma y pimienta.
  • 1 cucharada de aceite. *Puedes prescindir del aceite y quedan igual de ricas 🤷‍♀️

Legumbres:

  • 1/2 taza o 3/4 de taza de legumbres cocidas por persona. Mis favoritas para esta receta son lentejas o garbanzos.

Pasos a seguir:

  1. Precalentar el horno a 190°C (375°F)
  2. Cubrir una bandeja de horno con papel de horno o una lámina de silicona.
  3. Trocear las verduras y ponerlas en la bandeja.
  4. Añadir el aceite y las especias y mezclar bien.
  5. Si vas a usar garbanzos échalos en la bandeja también; si usas lentejas resérvalas para el final.
  6. Meter en el horno durante 30 minutos.
  7. Sacar del horno y si te has decidido por las lentejas, echarlas a la bandeja.
  8. Comer.

En el título del post te prometí una salsa mágica y aquí te la dejo. Queda genial con este plato.

Aquí las verduras y la salsa en una deconstrucción digan de Top Chef, mínimo

Ingredientes:

  • 3/4 taza de anacardos.
  • 1 taza agua.
  • 3 cucharadas de levadura nutricional (no tiene nada que ver con la levadura de panadería o la de cerveza, ojo que la liamos).
  • 1 cucharada de tomillo.
  • 1/2 cucharadita de sal.
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo.

Pasos a seguir

  1. Poner a remojar los anacardos en la taza de agua durante 15-20 minutos (si es más, incluso mejor).
  2. Mezclar todos los ingredientes en una licuadora.
  3. Batir hasta que sea una salsa no muy líquida.
  4. Aguantar las ganas de comérsela antes de echar por encima de tu plato de verduras con legumbres.

Yo suelo dejar las verduras listas el domingo por la noche y así tengo cena lista para dos o tres noches. A veces solo dejo las verduras troceadas y solo me queda meterlas al horno. Y si el domingo no te apetece ni trocear ni encender el horno, es una cena muy apañada para hacer un día entre semana en el que andes con poca imaginación pero con ganas de comer rico (y sano) 😉

¿Tú también eres fan del horno? ¿Qué combinación de verduras no puedo perderme?

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