Sin lácteos y a lo loco

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Cuando decidí ser vegana lo hice muy a mi manera, o lo que es lo mismo, de forma radical. Simplemente dejé de consumir alimentos de origen animal. No tuve ninguna fase intermedia, ni fui eliminando animales o productos poco a poco.

Sé que mucha gente pasa antes por una fase vegetariana o va probando pasito a pasito. Somos diferentes y hay que descubrir que es lo que mejor nos funciona personalmente, así que no te agobies si no ves posible dejar de tomar leche con el café. Las vacas igual opinan diferente, pero lo importante es ser consciente del impacto de lo que consumismos y trabajar para mejorar la situación.

El ejemplo de la leche con el café no ha sido un ejemplo random que se me ha ocurrido mientras me tomaba un café con leche de almendras. Es el ejemplo perfecto para enlazar con el tema de hoy: por qué los veganos no tomamos leche ni derivados.

Desde mi punto de vista, la industria lechera es de las más crueles con los animales y dejar de tomar leche debería ser el primer paso para alguien preocupado por el bienestar del resto de seres vivos y la supervivencia del ser humano en la Tierra. Si te interesa saber algo más sobre los efectos de los lácteos en la salud, te recomiendo ver Cowspiracy, donde un montón de gente inteligente te lo cuenta. Pero como esto te afecta a nivel personal, no me voy a centrar tanto en ello. Así en resumen, yo paso de consumir un alimento que sirve para alimentar a crías de otras especies y hacerlas crecer a ritmo vertiginoso, y que además está repleto de hormonas y antibióticos.

En este post me voy a centrar en lo que nos afecta al resto de habitantes de este planeta y voy a contarte cómo dejar de consumir productos lácteos puede mejorar la vida de millones de seres vivos y el medio ambiente. Y también, cómo de traumático resultó para mí dejar de comer queso a diario. *Spoiler alert: no lo fue.

Foto de freestocks.org via Unsplash

En cuanto a cómo afecta el consumo de leche a millones de seres vivos a diario, empezaremos por lo más sencillo: ¿de dónde viene la leche? La respuesta corta a esta pregunta es que viene de las vacas. Pero esta respuesta no muestran toda la realidad.

Un primer dato a tener en cuenta es que para producir leche, las vacas necesitan haber parido. Igual te suena de algo, por eso de que el resto de mamíferos funcionamos igual. Pensar que una vaca produce leche constantemente sin más estímulo que el ser ordeñada es lo mismo que pensar que las mujeres producimos leche de continuo —esto no es así, por si alguien tiene alguna duda—.

De forma resumida, el proceso para obtener leche de una vaca es:

  • Una vaca es inseminada artificialmente;
  • pare a su cría;
  • se llevan a su cría (para cebarla y matarla cuando todavía es un ternero);
  • la vaca pasa a ser una fábrica de leche.
  • Cuando deja de dar leche, vuelve a ser inseminada;
  • vuelve a parir a una cría;
  • vuelven a separarla de su cría, y vuelve a ser ordeñada sin descanso.
  • Así, hasta que después de unos 4 años aproximadamente, su producción de leche desciende y es asesinada; porque “ya no sirve para nada”.

Durante todo este tiempo, las vacas viven encerradas y en condiciones pésimas y además, por si no te lo has planteado, las vacas tienen un instinto maternal importante, así que sufren muchísimo cuando son separadas de sus terneros.

La leche de una vaca es para sus crías y nadie más | Foto de Annie Spratt via Unsplash

Vamos, que para que los seres humanos consumamos leche de otro ser vivo, este ser vivo y sus crías tienen que sufrir una vida de torturas. Y para que millones de seres humanos consumamos toda la leche que a día de hoy se consume, los seres vivos que sufren este destino tienen que ser millones.

Lo que además no es nada sostenible para el planeta. La Tierra no está diseñada para soportar la polución que la industria lechera produce y la cantidad de suelo que utiliza. Según un artículo publicado el 1 de junio en Science, dejar de consumir carne y productos lácteos es la mejor solución para atajar los problemas medioambientales a los que nos enfrentamos a día de hoy. De nuevo según este estudio, en el que se han recolectado datos de casi 40 000 granjas en 119 países —que no es moco de pavo—, si no se consumiesen carne ni lácteos se podría reducir un 75% las tierras dedicadas a la agricultura y aún así alimentar a toda la población mundial. Un espacio que, ya que estamos, podría devolverse a la fauna y flora silvestre.

Siempre hay alguien que suelta un “pero qué pasa si tomo leche del granjero que vive al lado de mi casa…” , así que voy a dejar claro este punto desde ya:

Para que beber leche no supusiese explotación animal, una vaca debería quedarse embarazada naturalmente, así que nada de inseminación artificial. Después nacería un ternerito, al que no se mataría y que se alimentaría de la leche de su madre. A LO MEJOR, resulta que nuestra amiga la vaca tiene demasiada leche para ese ternerito y no habría ningún otro ternerito necesitado al que donar la leche. Así que el granjero, ayudaría a la vaca y la ordeñaría un poco, para que no estuviese incómoda. Y tu vecino el granjero te llevaría ese vaso de leche a casa.

Lo mismo el ternero empieza a consumir más leche y ya no le sobra nada a la vaca; o la vaca deja de producir leche porque al ternero le vale solo con hierba… Vamos, que no hay más leche. Fin del cuento. ESPERO QUE DISFRUTASES ESE VASO DE LECHE PORQUE SERÁ EL ÚNICO DE TU VIDA.

Yo creo que se entiende por dónde van los tiros y el poco sentido que tiene pensar que se puede tomar leche sin explotar a otros seres vivos, sorry 😬

Ahora que ya sabemos qué hay detrás de la leche, paso a comentarte lo que supuso para mí dar el paso de dejar de consumirla.

Así de primeras no me supuso ningún trauma (con lo que soy yo de traumas). Básicamente, porque no me gusta. Como esta afirmación es en parte verdad y en parte mentira, voy a desarollarla un poco más. Te comento:

Es verdad porque la leche nunca me gustó. No solo eso, me repugna. Cuando tenía que tomarla de pequeña era un sufrimiento para el que necesitaba dosis ingentes de Nesquik o Cola Cao (porque a mí me gustaba con o sin grumitos). Si me encontraba un trozo de nata en el vaso, el vómito estaba asegurado. El olor de leche caliente sigue dándome arcadas a día de hoy. Creo que he dejado claro mi ODIO por la leche.

Pero decir que no me costó nada dejar de tomarla también es “un poco” mentira. Porque la leche no me gustará, pero el queso, los yogures, los Donuts, LOS DONETTES… ay, todo esto me encanta —nótese que hablo en presente, que aunque no los coma sigo salivando al pensar en ellos—. Y sin embargo, fue de lo primero que dejé de consumir. ¿La razón? Pues algo tan “sencillo” como que decidí ser vegana al ver el vídeo de un cordero siendo separado de su madre y me di cuenta que este mismo proceso se repite hasta la saciedad para que yo pueda comer todas estas cosas.

Fue darme de bruces contra esta realidad y ver un par de vídeos del trato que sufren las vacas y tenerlo claro.  Tengo estas (y otras) imágenes grabadas a fuego en el cerebro y a día de hoy, oler queso me genera una repulsión muy fuerte, porque lo tengo un poco bastante asociado a muerte y sufrimiento.

Por suerte, hay quesos veganos que son una locura y que no suponen que ningún ser vivo muera o sea torturado, que no todo son malas noticias.

Aquí en San Francisco mis favoritos son los de Miyoko’s. Si pasas por aquí alguna vez, te recomiendo buscarlos en un Whole Foods.

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Foto de groupie con Miyoko en una manifestación contra la explotación animal. Inspiración total

Algunos que también me gustan mucho y puedes encontrar en España son los de Violife (el parmesano es una pasada).

Y si te apetece algo dulce, aquí te dejo tres pastelerías que tengo en mi lista de sitios que visitar sin falta cuando vaya a Madrid, por si te me quieres adelantar:

En Barcelona he descubierto hace poco Veganooks, una app de comida vegetariana y vegana a domicilio, que suben algunas fotos a Instagram de los dulces que tienen disponibles y me dan ganas de mudarme a Barcelona, así te lo digo.

En cuanto a la leche, como nunca la tomaba,  llevo tomando bebidas de diferentes frutos secos/ granos bastante tiempo. Mi preferida es la de almendras, pero tengo que recomendar la leche de avena Oatly, que era mi preferida en Londres y por fin ha llegado a US y ha conseguido que nuestra casa sea 100% vegana (antes mi maridi compraba leche para su café 🤷‍♀️). También me han recomendado la mezcla de arroz y almendra como bebida capaz de engañar a paladares muy acostumbrados a la leche de vaca.

 

Teniendo tantas opciones, creo que merece la pena probar a pasar una semana, por ejemplo, sin lácteos (es muy importante mirar las etiquetas si compras alimentos preparados). Empieza un lunes e intenta mantenerlo hasta el domingo. ¡O empieza mañana mismo aunque no sea lunes! Son solo 7 días y si el experimento no funciona, sabes que volverás a tu normalidad en breves; pero mantenlo durante 7 días, que lo mismo te sorprende y no te resulta tan difícil, quién sabe. ¿Te animas?

Si quieres investigar un poco más sobre el tema:

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